La luz fulge en la ventana de la casa de enfrente. Una mujer mira a Marina. Marina mira el reloj: 21:00. Es viernes. La luz siempre aparece a esa hora, pero hoy la mujer levanta 2 dedos hacia los boletos. Blanca tiene uno en la mano. Marina tiene el otro.

La última farmacia
Marina pone la mano contra la ventana. Blanca, con ropa roja y un pedazo rojo en el brazo, mira a la mujer. La mujer baja. Lleva un abrigo azul y un anillo en la mano derecha.
—Ismael me mandó a revisar los boletos —dice Violeta.
Blanca mira a Marina, pero sigue a Violeta por la puerta del lado de la casa. El agua penetra en la sala. Marina mueve una silla lejos del agua. La puerta resuena fuerte.
Un minuto después, Marina corre a la casa. La puerta del lado está cerrada. Violeta aparece sola.
—¿Dónde está Blanca? —pregunta Marina.
—No vino otra persona —dice Violeta. En su mano hay un papel blanco.
Marina corre hacia Ismael. Él está junto al barco, con las manos sucias.
—No vi a nadie entrar en la sala —dice él.
Ismael tira de una línea negra que mantiene el barco junto a la tierra. El agua casi llega a una línea roja al lado del barco. Detrás de Marina, el agua llena la calle. Marina mira hacia la casa. No ve otro camino.
Bajo la línea mojada de Ismael hay un pedazo de la ropa roja de Blanca.